Bolivia acaba de sumar una pieza que le hacía falta a su sistema de salud visual: su primer Banco de ojos. El nuevo espacio funciona en el Instituto Nacional de Oftalmología, en La Paz, y llega para atender una necesidad concreta: mejorar el acceso a trasplantes de córnea en un país donde, hasta 2023, más de 600 pacientes permanecían en lista de espera.
El recinto lleva el nombre de “Ricardo Flores Sanzetenea” y fue instalado dentro del Instituto Nacional de Oftalmología, en el Complejo Hospitalario de Miraflores. Su función será clave dentro del sistema de salud visual del país: administrar tejidos corneales bajo condiciones técnicas controladas, tanto de donantes nacionales como de tejidos provenientes del extranjero. La diferencia no es menor. Sin un banco propio, los procesos suelen depender de gestiones externas, disponibilidad limitada y tiempos que, en medicina oftalmológica, pueden cambiar por completo la vida de una persona.

La córnea es una capa transparente ubicada al frente del ojo.; cuando se daña por una enfermedad, una infección, un golpe o una condición degenerativa, la visión puede volverse borrosa, limitada o casi nula. Para muchos pacientes, el trasplante es la posibilidad de recuperar independencia, volver a leer, trabajar, estudiar o moverse sin depender tanto de otra persona.
Para que eso ocurra, el manejo del tejido debe ser muy cuidadoso y es justamente lo que se busca en este lugar; El Banco de ojos cuenta con campana de flujo laminar, microscopio especular, refrigeradores con control térmico y equipo quirúrgico especializado para la extracción de tejido esclero-corneal. Aunque los nombres suenen técnicos, su función es básicamente proteger el tejido, evaluar si puede utilizarse y mantenerlo en buen estado hasta llegar al quirófano.
La ministra de Salud, Marcela Flores Zambrana, explicó que el país trabaja en una Ley de Trasplante de Tejidos, Órganos y Células, elaborada junto con sociedades científicas y pacientes. Esa parte será fundamental, porque un banco de tejidos necesita tecnología, médicos y protocolos, pero también una sociedad dispuesta a hablar de donación con información y confianza.

El nuevo centro permitirá avanzar en cirugías corneales y en otros procedimientos oftalmológicos, como el uso de membrana amniótica, biomateriales e investigación relacionada con células madre. Para Bolivia, el primer Banco de ojos es el comienzo de una infraestructura capaz de convertir la donación, la ciencia y la espera de cientos de pacientes en una posibilidad real de volver a ver mejor.


